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lunes, 15 de diciembre de 2008

LA INFLACIÓN EN NOVIEMBRE

El gobernador del Banco de México(Banxico) Guillermo Ortiz Martínez a inicios del mes había declarado que era de esperarse un fuerte “pico” en la recta final de 2008 y en enero de 2009 en el registro de la inflación, y todo parece indicar que tuvo razón. El aumento anual en el nivel de precios duplica ya los tres puntos porcentuales establecidos por el banco central como pronóstico para todo el año 2008.
Banxico acaba de dar a conocer su reporte sobre inflación correspondiente al mes de Noviembre de 2008 y en él se da a conocer que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en este mes creció un 1.14 por ciento que agregándolo a las variaciones del INPC desde enero, la inflación acumulada alcanza ya 6.23 puntos porcentuales. El crecimiento del nivel de precios en este mes es el más alto desde hace por lo menos seis años y está muy por encima del 0.38 por ciento de noviembre del 2001.
Según el reporte los bienes que más subieron en noviembre fueron la electricidad, el jitomate y el Bistec de res; mientras que los que registraron una mayor reducción de sus precios fueron la cebolla, el aguacate y el servicio telefónico local. Como era de esperarse debido a la eliminación del subsidio por temporada cálida en la electricidad las ciudades que registraron mayores incrementos en el INPC fueron Hermosillo y Mexicali con 7.96 y 7.49% respectivamente, mientras que en Guadalajara se registró un incremento de 0.02%.
El aumento en la inflación es alrededor de un 2 por ciento mayor al incremento en los salarios nacionales, por lo que el poder adquisitivo real de las familias ha disminuido. Según Banxico el aumento de los salarios negociados en julio fue de 4.76 por ciento, de 4.69 los negociados en agosto y de 4.09 por ciento los revisados en octubre.
Hay una gran posibilidad de que el crecimiento de los precios siga siendo fuerte, sobre todo debido a las circunstancias internacionales de la oferta de bienes y servicios, sobre todo el relacionado con los costos cambiarios de los productos importados.
De seguir las tendencias no sólo la inflación irá en aumento, sino también el poder de compra de los salarios pagados en el país, puesto que aunque suban si lo hacen por debajo de la inflación es como si en realidad hubieran bajado, tanto como la diferencia entre el incremento del INPC contra el incremento salarial.

EL CONTROL DE PRECIOS DE LOS ALIMENTOS EN MÉXICO

El miércoles 18 de junio de 2008, el presidente Felipe Calderón ha anunciado un programa de fijación de precios máximos. El objetivo de dicha acción se mencionó en el mensaje que dio el presidente ese día al terminar la reunión con miembros de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) y que un fragmento dice a la letra:

Yo por eso quiero reconocer hoy el esfuerzo de los industriales de México y de la CONCAMIN y, en particular, el esfuerzo de cámaras, como de la Industria de Conservas en México y otras, por el acuerdo al que se ha llegado el día de hoy y que ponemos a su conocimiento. Con esta decisión de CONCAMIN, insisto, se congelan a partir de hoy y hasta fin de año, el 31 de diciembre, los precios de más de 150 productos, entre los que se incluyen diversas marcas de aceites, de frijoles preparados, de atún en lata, jugos, sopas, salsas, café con leche y otros productos básicos que son de enorme consumo popular. (Presidencia de la república, Sala de prensa; 18 de Junio de 2008)

En mi opinión el congelamiento de precios es sólo un placebo contra la coyuntura y por tanto no es una buena alternativa para la solución del alza de precios en los alimentos, sin embargo es una acción sujeta a debate.
Haciendo a un lado esto, hay otro par de cuestiones que resultan quizá más graves. En primer lugar, por la forma en que se ha difundido el programa se hace pensar que se han fijado máximos a los precios de algunos productos elegidos, cuando en realidad lo que se está haciendo es fijar el tope de precios de algunas presentaciones de ciertos productos para ciertas, marcas. Es decir que, por ejemplo, en vez de congelar el precio del producto frijol, se fija el precio para el producto “frijoles refritos con chipotle” en su presentación de 430 gramos de la marca “X”; o la “sardina en salsa de tomate en lata ovalada” en su presentación de 425 gramos de la marca “Y”, en lugar de controlar el precio de la sardina en general.
En segundo lugar no queda claro el criterio que se siguió para la selección de productos que forman parte de la mencionada lista. Lo más lógico sería pensar que se controlarían los precios de los productos que realmente son de consumo masivo, de aquellos que por temporadas tienen una alta volatilidad en su precio e incluso algunos bienes considerados para la elaboración del índice de precios al consumidor.
En la lista aparecen muchos bienes alimenticios que son poco o nada representativos dentro de los alimentos que se consumen entre las familias mexicanas en general y mucho menos en las de bajos ingresos (que es a quienes se pretendería ayudar con esta medida). Así por ejemplo se puede encontrar en la lista productos tales como peras en almíbar (en lata), café con leche, postre estilo flan, hojas de perejil deshidratado, vainilla de 250 mililitros y 16 tipos distintos de té.
Creo que el gobierno debería ser un poco más cauteloso al elaborar programas como el anterior. Cuando la población está esperando que los precios suban durante un largo periodo de tiempo, entonces trata de comprar antes de que eso suceda, sin embargo esas compras generan más inflación por que se demandan más productos de los que los empresarios habían puesto a la venta, es entonces cuando el gobierno actúa para mejorar las expectativas. Si este programa fue hecho para generar una buena expectativa inflacionaria entre la población, puede resultar contraproducente, porque cuando la gente vea que no se controló el precio de productos en general sino de sólo algunas presentaciones de ciertas marcas, el descontento no se hará esperar.

AUMENTO MUNDIAL EN LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS ¿QUÉ SE HA HECHO EN MÉXICO?

Nadie con un mínimo de información puede negar que todos los productos alimentarios estén encareciéndose más de lo acostumbrado. Lo anterior ocurre no sólo en Jalisco ni es exclusivo de México, sino que es un fenómeno mundial que ha provocado un gran número de manifestaciones y reacciones por parte de dirigentes políticos y económicos. La comida se está volviendo más cara que nunca y las consecuencias son obvias: Un aumento en el número de personas que sobreviven en extrema pobreza.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas, el Banco Mundial (BM) y otros organismos multinacionales han emprendido acciones que solucionarían el fenómeno según sus particulares modos de interpretación de lo que está ocurriendo; acciones que van desde la concesión de préstamos (el más puro estilo del FMI y el BM) y la creación de fondos alimentarios, hasta la fijación de reglas para la producción de los multicitados biocombustibles en especial el etanol.
En México el gobierno anunció, a principios de la semana pasada, su plan de enfrentamiento a esta situación. Se liberalizará de aranceles a todas las importaciones de alimentos. Se subsidiará a productoras transnacionales para evitar el aumento de los precios; se incrementará la ayuda alimentaria del programa Oportunidades y se pretenderá subsidiar a los consumidores de gasolina. Algunas de las acciones van encaminadas a reducir los costos de producción y otras son medidas económicas famosas por frenar ciclos; pero ninguna es de gran ayuda, como se puede leer más abajo.
Hasta donde yo sé, el alza actual de los precios de alimentos puede ser explicada por distintos factores: Los costos de producción agrícolas han aumentado, porque el combustible ha elevado su precio (recordemos el alza de precios del petróleo, otro fenómeno mundial), y algunos insumos, como los pesticidas, también se han vuelto más costosos. China e India, dos potencias emergentes, han acrecentado su demanda de carne, leche y huevo, lo que eleva sus precios y hace un efecto mayor en el incremento de los costes de granos que sirven para la engorda de ganado, de ahí que podamos deducir que la malnutrición se expandirá; si se come más carne y menos granos no se ingieren los nutrientes básicos en suficiente cantidad ni calidad. Ha habido sequías que han reducido las reservas mundiales de granos a niveles alarmantes. La Producción de biocombustibles necesita tierra cultivable, misma que le es arrebatada a la siembra de cereales comestibles, o bien muchos alimentos que antes se comían, ahora se queman como combustible. Y por último, muchos inversionistas han comenzado a especular con los precios de los alimentos, para compensar sus pérdidas de la pasada crisis hipotecaria en EU.
Si en México se pretende quitar los aranceles a la importación de alimentos, lo que se está haciendo es abrirse a la contaminación especulativa de precios, incluso si el “beneficio” se extiende a las exportaciones, lo que se generaría un desabasto de comida en el país, porque se preferirá vender caro en el exterior que vender barato en el país. Además los altos precios de los víveres no tienen nada que ver con los aranceles. Subsidiar a un productor es una contradicción a los principios mismos de la ley de la oferta y la demanda porque se corre el riesgo de subsidiar a quien no lo necesita (por ejemplo a una trasnacional), antes bien se debe de subsidiar a los consumidores; si a un productor se le da dinero se le ayuda con sus costos de producción, pero nada ni nadie nos garantiza que bajará sus precios, antes bien se ve beneficiado porque su margen de ganancia aumentará. Incrementar la ayuda en alimentos del programa Oportunidades sí es un subsidio a la demanda y puede tener algún efecto positivo, pero que no contrarresta en forma total el problema arrastrado. Absorber una parte del costo de la gasolina a los productores de la industria alimentaria no es una excelente idea, porque es un subsidio que beneficiará más a quien más gasolina usa, precisamente a los productores que menos necesitan de la ayuda.
Las medidas correctivas del gobierno no han sido las mejores, por tanto el incremento en los precios de los alimentos continuará indefinidamente, sobretodo en productos como el arroz y el maíz que, por sus características mercantiles y por los especuladores, están variando sus precios por causas que nada tienen que ver con la oferta y la demanda.